El Itxako Reyno de Navarra perdió la final de la Champions el pasado sábado frente al Larvik noruego, pese a ganar en el choque de vuelta por 25-24, lo que fue insuficiente para remontar dos goles en contra. La derrota, en cambio, tiene un sabor agridulce, ya que la temporada de este club ha sido redonda: tres títulos y un subcampeonato.
La expectación creada en este partido de vuelta en Navarra demuestra que el balonmano femenino también es capaz de mover a las masas: en el pabellón Anaitasuna hubo lleno absoluto, ya que se han vendieron las 3.300 entradas que se pusieron a la venta.
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